El tratamiento de maloclusiones en Lima permite corregir alteraciones en la forma en que encajan los dientes y los maxilares al cerrar la boca. Como cada mordida puede presentar un origen y nivel de complejidad distintos, primero se realiza una evaluación especializada para identificar el tipo de maloclusión y definir un plan según la edad y las necesidades del paciente. El objetivo es recuperar una mordida más funcional, equilibrar el contacto entre los dientes y prevenir desgastes o molestias asociadas.

Antes de definir cómo corregir la mordida, la Dra. Julissa Martínez Bravo evalúa la posición de los dientes, la relación entre los maxilares y la etapa de desarrollo del paciente. Este análisis permite comprender el origen de la alteración y plantear un tratamiento acorde con la edad, la complejidad del caso y los cambios que realmente necesita cada persona.

Cirujana dentista egresada de la Universidad Norbert Wiener y especialista en Ortodoncia y Ortopedia Maxilar por la misma casa de estudios. Su formación le permite abordar alteraciones dentales y maxilares desde una evaluación integral, evitando elegir un aparato antes de estudiar cómo encaja la mordida.
Corregir la mordida no consiste únicamente en ordenar los dientes. La planificación busca que ambas arcadas encajen de forma más equilibrada, distribuyan mejor las fuerzas y permitan masticar con mayor comodidad en las actividades diarias.
Cuando el tratamiento responde al origen de la alteración, también puede reducir desgastes irregulares, facilitar la higiene y mejorar la armonía dental. Los resultados dependerán del tipo de maloclusión, la edad y la complejidad de cada caso.
Una mordida más equilibrada para comer, hablar y sonreír con mayor comodidad.


La mordida no se desarrolla ni se corrige de la misma manera en todas las edades. Mientras que durante la infancia puede aprovecharse el crecimiento de los maxilares, en adolescentes y adultos el tratamiento se planifica según la posición dental, la relación entre ambas arcadas y la complejidad de la alteración.
Detectar una alteración durante el crecimiento permite orientar el desarrollo de los maxilares y crear mejores condiciones para la salida de los dientes. Una atención temprana también puede evitar que ciertos problemas de mordida avancen y requieran procedimientos más complejos en el futuro.
Los problemas de alineación y encaje dental también pueden corregirse después de la infancia. La alternativa se determina según el tipo de maloclusión, la estabilidad de los tejidos y los movimientos necesarios para conseguir una mordida más equilibrada.
Cuando el problema se origina principalmente en el tamaño o la posición de los maxilares, puede ser necesaria una evaluación conjunta con otras especialidades. El diagnóstico permite establecer si la corrección puede realizarse únicamente mediante movimientos dentales o requiere un abordaje complementario.
No todas las maloclusiones tienen el mismo origen ni necesitan la misma corrección. Antes de elegir una alternativa, se analiza la relación entre los maxilares, la posición de los dientes y la forma en que ambas arcadas entran en contacto.
La relación entre los maxilares puede ser adecuada, pero los dientes presentan apiñamiento, separaciones, rotaciones o falta de espacio. El tratamiento se enfoca en ordenar las piezas y mejorar los contactos de la mordida.
Los dientes superiores o el maxilar se encuentran adelantados respecto de la mandíbula inferior. Puede observarse una mayor proyección de los dientes delanteros, una barbilla retraída o dificultad para cerrar los labios con naturalidad.
La mandíbula inferior se encuentra adelantada o el maxilar superior presenta un desarrollo insuficiente. Esto puede hacer que los dientes inferiores queden por delante de los superiores y generar una mordida invertida al cerrar la boca.


Cada alternativa responde a una necesidad diferente. Antes de elegir un sistema, se evalúan la posición de los dientes, la relación entre los maxilares y los cambios que deben realizarse para recuperar una mordida más funcional.
Alternativa discreta que corrige la posición dental sin afectar la estética durante el proceso.
Permite controlar con precisión el movimiento de los dientes para corregir apiñamientos y espacios.
Ayuda a orientar el crecimiento de los maxilares y mejorar la relación entre ambas arcadas durante el desarrollo.
El tratamiento de maloclusión dental comprende los procedimientos utilizados para corregir una relación inadecuada entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca. El problema puede originarse por apiñamiento, falta de espacio, posiciones dentales incorrectas o diferencias en el desarrollo de los maxilares, por lo que cada caso requiere una evaluación individual.
Este tratamiento busca mejorar la forma en que encaja la mordida, distribuir correctamente las fuerzas al masticar y reducir desgastes, sobrecargas o dificultades funcionales. La alternativa indicada dependerá del tipo de alteración, la edad del paciente, la complejidad del caso y las estructuras que necesiten corregirse.

Accede al tratamiento de maloclusiones en Magdalena del Mar en la Av. del Ejército 1180, con fácil llegada desde San Isidro, Miraflores y Pueblo Libre. Esta ubicación facilita asistir a la evaluación inicial y mantener la continuidad de los controles necesarios para corregir la mordida según la edad y complejidad de cada caso.
Una evaluación permite identificar qué está provocando el desequilibrio, qué estructuras necesitan corregirse y qué alternativa puede ofrecer un resultado estable. Reserva una cita para recibir un diagnóstico y conocer el plan indicado para tu caso.
Entender qué ocurre al cerrar la boca ayuda a tomar una decisión con mayor seguridad. Estas preguntas sobre el tratamiento de maloclusiones en Lima aclaran cómo se detecta una alteración, qué alternativas pueden indicarse y qué factores influyen en la duración y el costo de la corrección.
Algunas señales son dientes apiñados, dificultad para cerrar la boca, desgaste irregular, mandíbula adelantada o retraída y molestias al masticar. Sin embargo, una mala mordida no siempre es evidente a simple vista. La evaluación permite revisar cómo encajan ambas arcadas y determinar si la alteración es dental, funcional o esquelética.
Sí. En la edad adulta pueden corregirse numerosos problemas de alineación y mordida mediante brackets, alineadores u otros recursos. La alternativa dependerá de la complejidad y del estado de los tejidos. Cuando existe una alteración importante en la posición de los maxilares, puede requerirse una evaluación complementaria antes de definir el plan.
La duración depende del tipo de maloclusión, los movimientos necesarios, la edad y la respuesta de cada paciente. Los casos leves pueden requerir menos tiempo que aquellos que involucran apiñamiento severo o diferencias entre los maxilares. Después del diagnóstico se establece una duración aproximada y la frecuencia de los controles.
El costo varía según la complejidad de la mordida, el sistema indicado, la duración y los estudios necesarios para planificar el caso. Por ello, el presupuesto se define después de la evaluación. También conviene confirmar si incluye la aparatología, los controles periódicos, los registros iniciales y la etapa de retención.
No. La corrección de la mordida puede realizarse con distintas alternativas según la edad, el origen del problema y los movimientos necesarios. Algunos pacientes pueden utilizar alineadores transparentes, mientras que durante el crecimiento podría indicarse ortopedia maxilar. El sistema se elige después de evaluar cómo encajan los dientes y qué estructuras necesitan corregirse.
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